Política energética

El petróleo es la fuente energética más importante en Suiza. El Gobierno nacional se ha fijado como objetivo reducir un 20% el consumo de energías fósiles hasta el año 2020 y aumentar un 50% el de las renovables.

Rascacielos con células solares
Edificio con paneles solares en Wittigkofen, Berna. © DFAE, Presencia Suiza

Aparte del agua y la madera no existe en Suiza ningún recurso energético natural. Por eso, el país alpino tiene que importar el equivalente del 77% del consumo energético en forma de petróleo, gas natural, carbón y combustibles nucleares. En 2015, se abasteció un 59,9% de la producción eléctrica nacional con centrales hidroeléctricas y un 33,5% con las cinco centrales nucleares del país. Un 6,6% de la energía producida proviene de fuentes energéticas alternativas (viento, sol, incineración de residuos y biogás). 

Desde 1950 el consumo energético se ha más que quintuplicado en Suiza. El tráfico rodado es con más de un tercio el mayor consumidor de energía. El crudo es con un 41,9% la fuente energética más importante, seguido por la energía nuclear (22,3%), la energía hidráulica bruta (13,1%) y el gas (11%). 

La política energética suiza persigue el objetivo de garantizar un suministro seguro de energía económica y ecológica. Para conseguirlo, se apoya entre otras normativas en un artículo de la constitución del año 1990, en la Ley energética aprobada en 1998 y en el programa «EnergíaSuiza» iniciado en 2001. Este último prevé la reducción del 20% de la emisión de CO2 hasta el año 2020 con respecto a 1990. Además, debe aumentarse el porcentaje de las energías renovables en un 50% entre 2010 y 2020. 

Desde 2008 se impone una tasa CO2 sobre los carburantes fósiles (petróleo, gas, carbón). Como consecuencia de la catástrofe nuclear de Fukushima en el año 2011 se está llevando a cabo en Suiza una transición energética bajo el lema «Estrategia Energética 2050». Tiene por objetivo el abandono paulatino de la energía nuclear.