Junto a los otros principios establecidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos también el derecho a un nivel de vida adecuado que asegure el bienestar, y en especial la alimentación, es fundamental. El Año Internacional de la Agricultura Familiar, celebrado en 2014, ha servido para recordar la necesidad de los pequeños agricultores de poder acceder a las tierras cultivables y controlar su gobernanza.