«Hacemos todo lo que es posible»

Artículo, 16.05.2014

Ingeniero de profesión, Henri Stalder es miembro del Cuerpo Suizo de Ayuda Humanitaria (CSA) desde 2002. Como tal, ha participado en misiones organizadas por la Ayuda Humanitaria Suiza en varios países. Destacado en Siria desde enero de 2014, Henri Stalder fue puesto a disposición del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) donde dirige el sector «Refugios» que provee refugios de emergencia a las poblaciones desplazadas y rehabilita edificios dañados por la guerra. Henri Stalder personifica el apoyo brindado por Suiza a las víctimas del conflicto. Testimonio recogido en mayo de 2014.

En el contexto de guerra que vive Siria, Henri Stalder y el ACNUR hacen todo lo que está a su alcance para garantizar que los refugios construidos o renovados no sean ulteriormente destruidos.

¿Cómo es la situación actual en Damasco? En Suiza, se tiene la impresión de que en la capital siria todo está destruido. ¿Es eso correcto?
No, eso no es precisamente así. Hay partes de la ciudad que están menos destruidas que otras y también hay otras partes que son más o menos seguras. No obstante, es cierto que en este momento (ndlr: principios de mayo), estamos afrontando un incremento de la inseguridad que se pone de manifiesto en tiros de mortero y en controles de vehículos y de personas más frecuentes. Se siente que el estrés de la población aumenta cuanto más dura la crisis.

¿Cómo transcurre para Ud. una jornada laboral como Coordinador de Refugios del ACNUR?
Por razones de seguridad, vivo y trabajo en un hotel. Como Coordinador de Refugios en Siria, tengo una doble función. Por una parte, mi jornada laboral consiste en discutir asuntos relacionados con el Sector, p. ej., con el Ministerio Sirio de Administración Local, otras organizaciones internacionales y organizaciones de la ONU y contrapartes ejecutoras, a fin de seguir desarrollando las actividades en el Sector Refugios. Por otra parte, dirijo el Programa Refugios del ACNUR en el que conjuntamente con mi equipo garantizo la buena y oportuna realización del programa. Una jornada laboral normal tiene entre 9 y 12 horas. A menudo, también se debe trabajar los fines de semana.

Suiza apoya financieramente al ACNUR. ¿Cómo juzga Ud. el trabajo de esta organización de la ONU?
Hacemos todo lo que es posible. Ponemos a disposición de los desplazados internos espacios públicos que, dicho sea de paso, son muy modestos. Asimismo, acondicionamos estructuras de edificios de tal manera que pueda vivir gente allí. En 2012 y 2013, proporcionamos refugios a más 110.000 personas en intervenciones directas en materia de refugios. Además, pudimos apoyar a más de 3,5 millones de personas con ayuda humanitaria y programas "cash". Ahora, tenemos que reflexionar sobre cómo intervenir más eficazmente a fin de que a los desplazados y a aquellos que retornen nuevamente no les sea difícil poder volver a estabilizarse en su entorno.

¿Cómo es posible la estabilización mientras no acabe la guerra? ¿No existe acaso la preocupación de que la estructura acondicionada de un edificio pueda ser nuevamente destruida al día siguiente?
Naturalmente que no se va allí, donde existe un elevado riesgo de que los edificios rehabilitados sean nuevamente destruidos. Por supuesto que tampoco trabajamos aisladamente. Estamos en contacto con muchos actores, incluso con las autoridades sirias. Nos esforzamos, en la medida de lo posible, por mejorar la sostenibilidad de nuestras acciones. Intentamos reducir el riesgo y llevar nuevamente a la gente de vuelta a sus hogares.

¿Puede Ud. salir de Damasco y viajar a otras regiones?
Sí, pero depende adónde. La situación cambia cotidianamente tanto sobre el terreno como a nivel internacional. Según la Resolución 2139 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ahora es posible viajar a Aleppo para misiones encaminadas a prestar ayuda. Dichas misiones han de ser aprobadas por las autoridades competentes, lo que requiere mucho tiempo y esfuerzo. Yo soy una de las personas que a menudo va sobre el terreno. Me gusta saber dónde trabajamos y si nuestros proyectos avanzan. Asimismo, quiero ver a la gente a la que ayudamos.

¿Tiene Ud. a veces miedo?
Personalmente no tengo ningún miedo, pero me preocupan los colaboradores locales porque viven en partes de la ciudad donde de vez en cuando hay bombardeos. Siento un gran respeto por estas personas que viven en tales condiciones y que nunca pierden el ánimo.

¿Cómo maneja Ud. mentalmente el sufrimiento con el que diariamente se ve enfrentado?
No hay que perder de vista que con nuestra intervención se intenta contribuir con algo positivo aunque no se llegue a todas las personas necesitadas. Cuando voy, p. ej., a nuestras oficinas de campo y hablo con la gente sobre los proyectos y surge cierta interacción, eso ya ayuda muchísimo.

En base a su experiencia sobre el terreno, ¿cómo se imagina el futuro de Siria?
Los sirios y las sirias solo quieren que esta acabe. Definitivamente, la gente quiere volver a tener tranquilidad. Esa es la tendencia general y algún día será cuestión de cómo reconstruir todo nuevamente. Pero el camino no será seguramente fácil.