«Las mujeres desempeñan un papel decisivo en la economía chadiana»

Artículo, 08.03.2016

En Chad, más de la mitad de la población está compuesta por mujeres. Gracias a los esfuerzos emprendidos sobre todo en materia de educación y alfabetización, las mujeres intervienen cada vez más en las actividades económicas locales. Desempeñan un papel fundamental en el proyecto de la COSUDE para la gestión de las aguas pluviales en el Sahel chadiano.

Mujeres recolectando lechugas en Biltine, en el Sahel chadiano.
Mujeres recolectando lechugas en Biltine, en el Sahel chadiano. © GIZ

En Chad, las desigualdades entre hombres y mujeres siguen siendo importantes. A través de su participación en las actividades económicas locales, las mujeres intentan salir de su ámbito tradicional y mejorar sus condiciones de vida. Como viven principalmente en zonas rurales, su intervención en el sector agrícola adquiere una importancia cada vez mayor. Las mujeres se dedican en particular al cultivo de hortalizas y a la cría de ganado. Más de tres cuartas partes de la población activa del país trabajan en el sector agrícola, que se enfrenta a dificultades crecientes asociadas al cambio climático y a la degradación del suelo. 

Rémadji Mani es la encargada del programa nacional de la COSUDE en Chad. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, habla del trabajo de las mujeres y de su compromiso en el proyecto de la COSUDE relativo a la gestión de aguas pluviales en el Sahel chadiano. 

¿Cuál es el lugar reservado a las mujeres en Chad, en particular en el Sahel? 

En términos generales, en Chad el lugar de la mujer está en el hogar. Cuando canta el gallo, va a buscar el agua, prepara la comida y se ocupa de su marido y sus hijos. Luego se va a cultivar su parcela de hortalizas. A su regreso del campo, se encarga de nuevo de las labores domésticas. El día es largo... Desde su infancia, las niñas son educadas para asumir las tareas hogareñas. En el Sahel en especial, las familias las entregan en matrimonio muy pronto y permanecen poco tiempo en el colegio. 

¿Cuál es el papel de las mujeres en el proyecto de la COSUDE? 

Las mujeres participan en la construcción y el mantenimiento de los colectores escalonados para la recogida del agua pluvial. Se encargan del transporte del agua y de la grava. Son más numerosas que los hombres en cuanto a su participación en los trabajos de construcción, ya que aceptan una remuneración que los hombres rechazan. 

En esta región de gran pobreza, son muchos los hombres que emigran a las ciudades en busca de mejores salarios. Su ausencia puede durar entre varios meses y más de un año. Los hombres que permanecen en el lugar trabajan en la construcción de los colectores. Intervienen en la elección de los emplazamientos, en el diseño de los colectores y excavan los canales. Se encargan también de la compra del material, como motos o motobombas, y  del ganado mayor. 

En los valles que han sido acondicionados, las mujeres son mucho más numerosas en la práctica de la horticultura y la pequeña ganadería. Son ellas quienes cultivan lechugas, tomates, quimbombós o pepinos en pequeñas parcelas. La recolección sirve para alimentar a la familia y generar unos modestos ingresos complementarios gracias a la venta en el mercado de una parte de los productos. Las mujeres no solo se ocupan de las labores de siembra y trasplante, sino asimismo de la recolección y las actividades relacionadas con la transformación de los productos cosechados (selección, cribado, pelado, machacado, etc.). En esta región, la lluvia es demasiado escasa para permitir el desarrollo de una agricultura intensiva. En el Sahel, el agua en un desafío mayúsculo. Las mujeres cargan con la responsabilidad de la seguridad alimentaria de las comunidades que habitan estos territorios. 

¿Cómo perciben los otros actores del proyecto el compromiso de las mujeres? 

En los valles explotados, las mujeres trabajan mucho. Es a ellas a quienes uno se encuentra en los campos y ve en los mercados, ocupadas en vender los productos que proceden de su trabajo. Los objetivos del proyecto de la COSUDE no podrían conseguirse sin el compromiso de las mujeres. Son ellas las interlocutoras principales. 

Desde el inicio del proyecto, se han llevado a cabo acciones de sensibilización sobre el papel de las mujeres. Actualmente, la comunidad en su conjunto percibe de manera positiva el compromiso de las mujeres en favor de la tierra y del agua. 

La complementariedad entre hombres y mujeres, ¿permite ganar en eficacia? 

Por supuesto, la complementariedad permite ganar en eficacia. En la actualidad, los papeles desempeñados por hombres y mujeres para construir colectores escalonados y explotar los valles acondicionados se complementan. Los beneficiarios del proyecto, que afecta a 50.000 personas en las tres regiones del Sahel chadiano, están satisfechos. Las mujeres ven cómo su situación evoluciona de forma progresiva. A pesar de lo penoso de los trabajos, encuentran en ello satisfacción y dignidad. El resto llegará con el tiempo. 

¿Por qué es importante que las mujeres participen en este proyecto? 

La población chadiana ronda los 13 millones de personas. Las mujeres representan más de la mitad, entre el 51% y el 52% según las estadísticas. El 40% de ellas viven en zonas rurales. Las mujeres llevan a cabo un gran número de actividades productivas. Son un factor esencial para la economía del país y su desarrollo. 

Durante la Conferencia Anual de la COSUDE, Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidas, se congratuló por el compromiso de Suiza en favor de los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030, en particular los que persiguen la igualdad de los sexos, el acceso al agua para todos y la promoción de sociedades pacíficas. Estos tres objetivos se integran en la política nacional de desarrollo de Chad. 

¿Cuáles son los desafíos que quedan por delante? 

Las mujeres trabajan activamente en la construcción de los colectores, al igual que en la explotación de los valles acondicionados. Sin embargo, su participación en los procesos decisorios es aún escasa. No puede verse, por ejemplo, a ninguna mujer entre los hombres en el instante de la entrega de los materiales agrícolas subvencionados. En Chad, las mujeres no se atreven a hacer uso de la palabra en público, sobre todo si hay un hombre en el grupo. Las cosas empiezan a cambiar poco a poco, pero queda un largo camino por recorrer. 

Cuando planeo una visita a los beneficiarios, por ejemplo, les informo por adelantado y pido que las mujeres estén también presentes. Explico la importancia de su presencia. Los hombres lo han comprendido y aceptado. Debemos seguir esforzándonos por procurar una mayor participación de las mujeres. De este modo, queremos también que se reconozca debidamente el extraordinario trabajo que hacen. En la actualidad, estamos reflexionando en torno a ello.