Federalismo

Suiza está constituida por 26 cantones que a su vez integran a más de 2.300 municipios. La Confederación, los cantones y los ayuntamientos comparten las competencias políticas y legislativas.

Cámara parlamentaria, Consejo Nacional
Cámara parlamentaria, Consejo Nacional. © DFAE, Presencia Suiza

El nombre de Confederación tiene un origen histórico; sin embargo, desde 1848 Suiza es un Estado federal. La Confederación con Berna como capital, los cantones como Estados y los municipios comparten el poder estatal. Los tres niveles estatales participan del poder legislativo y ejecutivo. El poder judicial se ejerce en exclusiva por la Confederación y los cantones. 

Respeto de las minorías

El Estado federal garantiza la unidad nacional y la diversidad cultural del país, que está conformado por diversos grupos religiosos y lingüísticos. Junto con la democracia directa, que permite la celebración de iniciativas populares y referéndums, el federalismo constituye uno de los pilares fundamentales del régimen político suizo. 

Para que todos los 26 cantones estén representados en pie de igualdad a nivel federal, cada cantón delega a dos representantes en el Consejo de los Estados, una de las cámaras de la Asamblea Federal Unida. Las únicas excepciones son los denominados seis semicantones que solo poseen un escaño en el Consejo de los Estados. Los cantones disponen además del derecho de referéndum, que les otorga la posibilidad de exigir la celebración de una votación popular sobre una ley federal si la piden al menos ocho cantones. 

Distribución de competencias 

La Confederación solamente ejerce competencias en aquellos asuntos que le están conferidos expresamente en la constitución federal. Todas las demás competencias como las escuelas, los hospitales o la policía son incumbencias de los cantones, lo cual les otorga una amplia autonomía. Las atribuciones de los municipios son transmitidas expresamente por los cantones o la Confederación. Ello no obstante, los ayuntamientos disponen del derecho de legislar sobre sus propios asuntos, sobre los que el derecho cantonal no ha legislado.