Atmósfera

Suiza es reconocida por la buena calidad de su atmósfera. En la clasificación de la OMS se sitúa en el 13º puesto de los países con menor contaminación atmosférica.

Científicos en una estación de medición en Jungfraujoch
Científicos analizan el impacto de las partículas de polvo fino sobre el cambio climático en el Jungfraujoch. © Instituto Paul Scherrer

La calidad del aire depende del lugar, la temporada y la altitud sobre el nivel del mar. Las zonas urbanas de la Planicie registran por el tráfico viario una contaminación atmosférica más alta que las regiones montañosas de los Alpes y del Jurá. 

El volumen de emisión de contaminantes por habitante es en Suiza claramente inferior al de otros países de Europa occidental con una densidad poblacional equiparable. Desde 1990 se han logrado reducir notablemente distintos contaminantes: un 80 por ciento los dióxidos de azufre (SO2), un 40 por ciento las partículas en suspensión (PM10), un 50 por ciento los óxidos nítricos (NOx) y un 70 por ciento los compuestos orgánicos volátiles (NIMVOC). 

Esta evolución ampliamente positiva se debe a una política de conservación de la pureza del aire llevada a cabo por la Confederación, los cantones y los ayuntamientos. En lo esencial se basa en el Ordenamiento sobre la Protección del Aire (Opair), que entró en vigor en 1986. Este se sustenta a su vez en la Ley Federal sobre la Protección del Medio Ambiente, que contiene un catálogo de medidas para el tráfico, la agricultura y la industria destinadas a la reducción de las emisiones contaminantes. 

La calidad del aire se controla y analiza permanentemente gracias a las 16 estaciones de medición de la Red Nacional de Observación de los Contaminantes Atmosféricos (NABEL). Suiza participa, además, en una red internacional para el control de la atmósfera. Es miembro pleno de la Agencia Europea de Medio Ambiente.