Cambio energético

Suiza persigue una estrategia energética ambiciosa, que se irá cumpliendo hasta el año 2050. Uno de los objetivos consiste en abandonar la energía nuclear.

Panel solar en una cabaña alpina en invierno
Panel solar en una cabaña alpina en Tschentenalp, en lo alto de Adelboden. © Hanspeter Baertschi

El suministro energético de Suiza se encuentra en un punto de inflexión. Como consecuencia de la catástrofe nuclear de Fukushima en el año 2011, el Gobierno estableció una nueva estrategia energética que se llevará a cabo hasta el año 2050. Está basada sobre tres pilares: una mayor eficiencia energética de edificios, máquinas y medios de transporte, un incremento en la participación de la energía renovable, en particular la fuerza hidroeléctrica, y un abandono por etapas de la energía nuclear. Los eventuales déficits de suministro deberán ser compensados a través de la electricidad producida por carburantes fósiles y mediante importaciones. 

Objetivo de esta nueva estrategia es la reducción del 3% del consumo energético por persona hasta el año 2020 y del 13% hasta 2035 con respecto a la situación de 2000. Entre las medidas planificadas se encuentra en primer lugar el cierre definitivo de las cinco centrales nucleares existentes al término de la vida útil, la renovación de la red eléctrica de distribución, el aumento de la tasa de CO2 y la ampliación del programa para el saneamiento energético de los edificios.