Un buda de Pakistán visita Zúrich en calidad de mensajero de la paz

Artículo, 20.12.2018

«Próxima parada, nirvana – aproximaciones al budismo»: Bajo este título, el Museo Rietberg invita al encuentro con la religión y la cultura budistas. Entre las joyas de la exposición se encuentra una monumental escultura de piedra de un buda de Pakistán, la cual se puede ver por primera vez en el extranjero gracias a la intermediación de la COSUDE. Géraldine Zeuner explica en la entrevista en qué consiste el compromiso de la COSUDE con la cultura.

Una escultura de un buda de piedra reposa en una caja de transporte de madera asegurada con un cinturón.
Bien protegida en una caja de transporte de madera llega, tras su viaje a Zúrich, la monumental escultura de un buda de Peshawar. © Museum Rietberg / Rainer Wolfsberger

¿Cómo llega a Suiza una estatua de un buda de Pakistán y qué función ha desempeñado aquí la COSUDE? 

Gracias a la COSUDE se ha establecido una extensa colaboración entre el Museo Rietberg y las autoridades pakistaníes del ámbito cultural, uno de cuyos resultados visibles es la exposición de esta monumental obra de arte. Estamos muy contentos de haber podido intervenir en esta amplia colaboración, la cual prevé, primeramente, el intercambio de expertos, experiencia y conocimiento. Se trata de tender puentes y dar más visibilidad al legado cultural de Pakistán. Quizás al pensar en Pakistán no nos viene de pronto a la mente una estatua de un buda, pero esta es también un parte de la valiosa historia del país. Los museos facilitan el acceso a la historia y ayudan a las personas a entender mejor las raíces de su identidad, además de promover el orgullo de la propia cultura y reforzar la unión con su país de origen. La primera exposición de esta estatua de un buda en el extranjero ofrece a Pakistán la posibilidad de mostrarse al mundo desde una nueva perspectiva. De esta manera, la estatua se convierte, por así decirlo, en una mensajera de paz y tolerancia desde un país cuya sociedad se encuentra dividida.

¿Se trata de un proyecto típico en lo que se refiere al compromiso de la COSUDE por la cultura? 

No necesariamente. La recepción del legado cultural goza claramente de gran importancia para la sociedad, por lo que la COSUDE lo fomenta de forma puntual. Así, por ejemplo, también ha participado en Mali, junto con la UNESCO, en la reconstrucción de mausoleos destruidos. En Bosnia colaboramos con un museo histórico en el que se abordan los acontecimientos bélicos del pasado reciente. No obstante, el punto de mira del compromiso cultural de la COSUDE se centra en la cultura contemporánea: Así, por ejemplo, un programa en el Cáucaso Sur incita a reflexionar mediante documentales sobre temas de índole social. Simultáneamente, se fomenta la colaboración entre directores de cine en Armenia, Azerbaiyán y Georgia. A su vez, en África Occidental apoyamos, sobre todo, las producciones teatrales. El teatro es un buen medio para incitar al público a actuar de manera crítica con la sociedad.

Retrato de Géraldine Zeuner
Géraldine Zeuner, responsable de cultura y desarrollo en la COSUDE. © COSUDE

¿Qué alcance tiene este compromiso y cuáles son sus efectos? 

La COSUDE implementa programas culturales en cada uno de los cerca de 40 países en los que está presente. Dichos programas abarcan respectivamente un buen número de proyectos. Por su volumen se trata de proyectos pequeños pero efectivos. Con su compromiso con el arte y la cultura, la COSUDE refuerza a la sociedad civil, la cohesión social, la libertad de expresión, la buena gobernanza y el proceso de democratización en sus países contraparte. Artistas tanto de aquí como de allí contribuyen en los procesos sociales a la formación de opinión. De esta manera impulsan el cambio social. Además, los programas culturales ofrecen a los jóvenes amenazados por el desempleo un horizonte y refuerzan su identidad. Precisamente los jóvenes artistas buscan respuestas y se comprometen por un futuro mejor en su propio país.

Pistoletazo de salida hacia una extensa cooperación con Pakistán

Las cooperaciones con instituciones extranjeras son algo usual para el Museo Rietberg en Zúrich, especializado en arte y cultura no europeos. La colaboración con las autoridades pakistaníes en el ámbito cultural, a través de la intervención de la COSUDE, va más allá de lo usual, tal y como se muestra en las dimensiones de la actual cesión temporal de Pakistán: Una altura de 3.5 metros y 1.5 toneladas de peso tiene la estatua de Buda, de unos 2000 años de antigüedad y proveniente de la región de Gandhara, que llegó a Zúrich con motivo de la actual exposición cuyo título es «Próxima parada, nirvana – aproximaciones al budismo». La exposición muestra a través de 2500 años de arte y cultura los rituales, doctrinas, valores, historias y leyendas del budismo, así como su expansión. «Cuando vi por primera vez esta espectacular estatua lo supe al momento: hay que intentarlo», comenta Johannes Beltz, director adjunto del museo. Desde su punto de vista se trata de mucho más que de una figura: «Simboliza para nosotros el pistoletazo de salida hacia una extensa cooperación». Parece que se sucederán más proyectos, entre ellos exposiciones conjuntas, publicaciones y el intercambio recíproco de conocimiento. «En definitiva», dice Beltz, «lo que nos importa es un compromiso común para mantener el legado cultural de la humanidad».