«Con el tiempo hemos evolucionado hacia una gestión integrada de los riesgos»

Artículo, 19.05.2014

Cerca de 150 delegados de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) se reunirán en Montreux el 20 de mayo para hablar de la prevención de los riesgos naturales, por invitación de la presidencia suiza de la OSCE. El día siguiente, se propondrá una jornada de visitas sobre el terreno en el cantón de Valais, durante la cual Suiza presentará su experiencia en la materia. Eric Bardou, por su doble condición de miembro del Cuerpo Suizo de Ayuda Humanitaria (CSA) e ingeniero hidrólogo del Centro de Investigación del Medio Ambiente Alpino (CREALP) en Valais, es una de las personas clave en cuanto se refiere a la organización de las visitas sobre el terreno.

Eric Bardou ha coordinado las visitas sobre el terreno en Valais donde los delegados de la OSCE podrán darse cuenta de la multitud de actores que colaboran para prevenir los desastres naturales.

Eric Bardou, ¿nos puede decir en qué consiste el programa de visitas ideado por Suiza?
Los participantes en la reunión convocada por la OSCE podrán elegir entre dos excursiones. La primera presentará la problemática de las llanuras aluviales que se ven confrontadas a las crecidas de un río, como es el caso de nuestra llanura del Ródano. Expertos de la Oficina Federal del Medio Ambiente (OFMA) explicarán la tercera corrección del Ródano, actualmente en curso, así como las medidas adoptadas para hacer frente a los movimientos sísmicos que periódicamente se registran en Valais. La segunda excursión conducirá a nuestros invitados a la carretera del túnel del Gran San Bernardo. Allí se abordará el tema de los numerosos peligros de la montaña –avalanchas, flujos de lodo, desprendimientos de tierra– y de la gestión de riesgos que se debe garantizar en todo momento, a fortiori cuando se trata de una carretera que sirve de conexión entre dos países, Suiza e Italia.

¿Existen unos conocimientos técnicos o un signo distintivo propios de Suiza en cuanto se refiere a la prevención de los desastres naturales?
Se puede decir que sí. El cantón de Valais, por ejemplo, se ve confrontado a un amplio abanico de peligros naturales y las primeras infraestructuras de protección contra las avalanchas se remontan a más de sesenta años. Con el tiempo, y más concretamente tras los desastres que Suiza conoció a la vuelta del siglo –pensemos en las inundaciones mortales de Brienz–, hemos evolucionado hacia lo que se conoce como una gestión integrada de riesgos.

¿Y qué significa una gestión integrada de riesgos?
Que, en caso de catástrofes, toda una serie de medidas de prevención, preparación y respuesta deben ser consideradas en su conjunto y ser coordinadas. Antes, se elaboraban “mapas de peligros”, pero nos dimos cuenta de que la realidad era más compleja. La gestión integrada de riesgos implica que diversos actores deban concertarse entre sí: los servicios de seguridad invernal que minan las capas de nieve inestables, los guardas forestales que conciben los bosques como obras de protección, el servicio meteorológico Météo Suisse, los hidrólogos que vigilan las crecidas del Ródano, etc. Una gestión integrada de los riesgos conlleva asimismo una redefinición de los roles: aquí, por ejemplo, los bomberos han aprendido a apagar incendios, pero también deben estar preparados para evacuar a los habitantes en caso de inundaciones.

Pero para ello, el cantón de Valais no está solo, ¿no?
En efecto, no basta con construir obras de protección. También se precisa hacer un seguimiento para adaptarlas a la situación, en caso de que resulte necesario. Los riesgos de desastre, por ejemplo, se estudian teniendo en cuenta los cambios climáticos. Para ello, el cantón de Valais colabora estrechamente con la OFMA, empresas privadas e incluso con Météo Suisse. Varios actores estarán presentes el 21 de mayo durante la visita de los delegados de la OSCE. Tampoco hay que olvidar al DFAE, que se encarga, a través de su presidencia de la OSCE y de la COSUDE, de mantener las relaciones a escala internacional.

Sí, precisamente, háblenos de sus intervenciones en el extranjero como miembro del Cuerpo Suizo de Ayuda Humanitaria. La “receta” suiza para la prevención de desastres, ¿se puede exportar fácilmente?
En el extranjero hago lo que estoy acostumbrado a hacer en Suiza, en función, claro está, de los medios disponibles. El CSA se basa en un reclutamiento de milicias de expertos que poseen una experiencia cotidiana en sus respectivos ámbitos de especialización. Esta mañana, estaba con los pies en el lodo del Merdenson, un torrente que ha ocasionado varios deslizamientos… Y, de un día para otro, puedo encontrarme en Tadjikistán, intercambiando información con los pastores de ese país, que también están expuestos a flujos de lodo y gestionan los peligros de forma intuitiva. Saben que pueden quedarse aislados del mundo y hacen reservas de alimentos por si acaso, pero no tienen los recursos necesarios para construir diques. Y es ahí donde nosotros intervenimos. También aportamos nuestra visión de sostenibilidad: podemos construir algo siempre y cuando la obra sea sostenible a largo plazo. Es una cuestión de costo/beneficio. En Suiza también hemos aprendido de algunos errores cometidos en el pasado. Hoy no construiríamos algunas obras que se hicieron antaño. Y esta experiencia podemos compartirla con otros.