Suiza presta apoyo al PNUD en materia de prevención de crisis y recuperación

Artículo, 23.05.2016

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo ayuda a los países a prevenir los conflictos armados y la violencia, y a reconstruir mejor y más sólidamente cuando ocurre una crisis. Suiza prestará un apoyo suplementario a sus programas de prevención de crisis y recuperación. El 23 de mayo de 2016 el consejero federal Didier Burkhalter y la administradora del PNUD, Helen Clark, han firmado un acuerdo de colaboración de 13,8 millones CHF en el marco de la Cumbre Humanitaria Mundial.

Una mujer y un hombre jóvenes sostienen una pancarta en la que pone: “We want peaceful elections” (en español: “Queremos unas elecciones pacíficas”).
Jóvenes malauís comprometidos con la celebración de unas elecciones generales pacíficas. © UNDP Malawi

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible promete que “nadie se quedará atrás” y, de hecho, se han logrado grandes progresos en la lucha contra la pobreza extrema. Las mujeres, niños y hombres que viven en países afectados por la fragilidad, el conflicto y la violencia son quienes han quedado más rezagados. En estos países resulta más difícil avanzar en el desarrollo a causa de las tensiones sociales y la debilidad de las instituciones. Gracias a su amplia red de oficinas exteriores y a sus conocimientos técnicos en el ámbito de la gobernanza y el Estado de derecho, el PNUD está en condiciones de asumir este reto en algunos de los países más pobres. Con este objetivo, acompaña a las autoridades y comunidades en sus esfuerzos por construir sociedades más pacíficas e inclusivas, y establecer instituciones más sólidas que rindan cuentas a sus ciudadanos.

La prevención de conflictos

Los conflictos armados arruinan vidas, destruyen el tejido social, imponen cargas económicas a países que apenas pueden soportarlas y dan al traste con la esperanza de sacar de la pobreza a millones de personas. A fin de acabar con la espiral de conflicto y las crisis humanitarias, el PNUD y el Departamento Político de la ONU trabajan conjuntamente para ayudar a los Gobiernos y las comunidades locales a prevenir los conflictos, y para respaldar sus esfuerzos por consolidar la paz. Para ello, se despliegan asesores sobre paz y desarrollo en casi 40 países que trabajan en el seno de las comunidades con el objetivo de establecer el diálogo entre las facciones opuestas y promover la tolerancia.

En Malaui, por ejemplo, la tensión y la violencia en torno a las elecciones nacionales de 2014 hicieron que se convirtieran en las más polémicas de la historia del país. Los asesores sobre paz y desarrollo ayudaron a la ONU a preparar unas elecciones pacíficas. La planificación de una serie de iniciativas de paz y la movilización de una masa crítica de “voces por la paz” en todos los sectores de la sociedad malauí desempeñaron un papel decisivo a la hora de limitar la violencia y garantizar la calma tras el anuncio de los resultados.

La gobernanza y Estado de derecho

Mediante el fortalecimiento del Estado de derecho en algunos de los entornos más difíciles del mundo, el PNUD aspira a ayudar a los países a recuperarse de los conflictos y la violencia. En particular, trabaja para reforzar el Estado de derecho en el ámbito policial, judicial y penitenciario de lugares inseguros. Al mismo tiempo, apoya a las autoridades en contextos frágiles para que puedan mejorar la prestación de servicios básicos a sus ciudadanos. En este ámbito, el aspecto central es fomentar la capacidad institucional a todos los niveles.

En la República Centroafricana, por ejemplo, tras la violencia sectaria y el casi completo colapso de la seguridad en 2014, el PNUD junto con el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz y ONU-Mujeres, entre otros, inició un programa de promoción de la reconciliación nacional y la justicia para luchar contra la impunidad por las violaciones graves de los derechos humanos. En colaboración con el Banco Mundial, también se asoció con el Gobierno del país para ayudar a restablecer sus funciones básicas mediante el registro de los funcionarios públicos y la administración de los sueldos, manteniendo a los empleados en sus puestos. Ello permitió garantizar que se prestaran de forma fiable los servicios esenciales –como la policía– para recuperar la confianza ciudadana, y que los necesarios esfuerzos de recuperación fueran sostenibles y asumidos por el propio país.

La recuperación temprana

Cuando estalla una crisis, el PNUD trabaja para ayudar a garantizar que la respuesta humanitaria en casos de emergencia también contribuya a los objetivos de desarrollo a largo plazo y a que las comunidades sean más resilientes. El objetivo central es ayudar a la población a pasar lo más rápidamente posible de la dependencia humanitaria a la autosuficiencia.

En Yemen, por ejemplo, tras los nuevos brotes de violencia armada, muchas personas se quedaron sin empleo y sin sus medios de subsistencia. El PNUD –a través de una socio local– estableció un programa de empleo de emergencia para fortalecer la capacidad de las personas de hacer frente a la situación. Asimismo, un programa de trabajo a cambio de dinero permitió a las familias atender algunas de las necesidades más urgentes. Esta intervención a corto plazo se convirtió luego en un programa más amplio destinado a restablecer la cohesión social y los medios de subsistencia con el fin de ayudar a sentar las bases de la recuperación.