Resiliencia, o nada

Artículo, 18.05.2017

Suiza participará, del 22 al 26 de mayo de 2017, en Cancún (México), en una reunión convocada por la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres. La reunión tendrá por objeto la consecución de los compromisos adquiridos en el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres de 2015, con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en el horizonte. En ese contexto, un proyecto financiado por la COSUDE en Nicaragua demuestra que la prevención puede redundar en gran beneficio de los pequeños agricultores.

Un grupo de aldeanos instala en un terreno en pendiente barreras de bambú para contener el agua.
En varios países, la COSUDE participa en el desarrollo de técnicas de bioingeniería muy simples para evitar desastres, como la de esta imagen, en Honduras, donde unos lugareños tratan de estabilizar un barranco. © COSUDE

Todos los esfuerzos de desarrollo son, en sí mismos, inútiles si no incorporan una lógica de reducción de riesgos de desastre. En otras palabras, la visión de un desarrollo sostenible que proyecta la Agenda 2030, debe materializarse en la práctica a través de proyectos que aumenten la resiliencia de las poblaciones expuestas a un riesgo antes de que estén inmersas en una crisis. De lo contrario, hasta los progresos más importantes pueden deshacerse en un abrir y cerrar de ojos.

Esas implacables reflexiones definen las actividades de Suiza en materia de cooperación internacional. En primer lugar, en el ámbito multilateral, Suiza trabaja sin descanso para sensibilizar al respecto al mayor número de asociados posible (donantes, países en desarrollo, ONG, comunidades locales). El siguiente paso consiste en apoyar el desarrollo de mecanismos de acción concretos a nivel nacional o regional. Con este fin, Suiza participará del 22 al 26 de mayo en la reunión internacional que tendrá lugar en Cancún. Hasta junio de 2017, asumirá además la copresidencia de un grupo de donantes dedicado a la reducción de riesgos de desastre, el “Global Facility for Disaster Reduction and Recovery”.

Fenómenos climáticos devastadores

Al mismo tiempo, en el terreno, Suiza apoya la puesta en marcha de iniciativas prometedoras que pueden servir de inspiración para crear otras iniciativas. Ante el desafío del cambio climático, es indispensable que las técnicas agrícolas, por ejemplo, tengan en cuenta la creciente amenaza de los peligros climáticos de efectos devastadores. En ese sentido, la COSUDE ha cofinanciado, durante algo más de tres años, un proyecto destinado a garantizar la supervivencia económica de miles de pequeños agricultores nicaragüenses que viven en las laderas de las montañas. No solo se alentó a los agricultores a preservar su medio ambiente, sino que, además, su producción anual aumentó drásticamente.

Proyecto: En Nicaragua, la reducción de riesgos de desastre ha dado sus frutos

De hecho, la reducción de riesgos de desastre no se limita a la reforestación, a dar prioridad a los cultivos resistentes –algo que siempre se ha hecho– o a instalar estructuras de protección en medio de las plantaciones. La prevención de desastres debe aplicarse a todos los sectores del desarrollo: requiere una labor de sensibilización en los colegios respecto a los comportamientos que se deben adoptar, la implantación de sistemas de salud fiables capaces de atender a víctimas de desastres en caso necesario, o la construcción de carreteras y puentes resistentes a las crecidas, a fin de evitar el aislamiento de los pueblos.

Pérdidas económicas de 175 mil millones en 2016

El aumento y la prolongación gradual de las crisis humanitarias exigen que hagamos un esfuerzo para aumentar la resiliencia de las poblaciones. Las estimaciones de la compañía de seguros y reaseguros Swiss Re, señalan que los desastres naturales que tuvieron lugar en 2016 provocaron pérdidas económicas de 175 mil millones. Según la aseguradora las pérdidas se habrían duplicado en comparación con 2015.

Por último, hay que tener en cuenta que los desastres afectan a todos, tanto a quienes viven en las ciudades (víctimas de un terremoto, por ejemplo) como a los pequeños agricultores de las zonas rurales. Por consiguiente, no es casualidad que la COSUDE haya decidido incluir entre los principales puntos del orden del día de la reunión técnica del Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación, que tuvo lugar a principios de abril en Zurich, los temas de la resiliencia en el contexto urbano y la resiliencia ante el cambio climático.

En apoyo de los habitantes de las montañas

Quince experiencias positivas de acompañamiento de poblaciones de montaña en situación de riesgo: tal es la propuesta de una publicación reciente financiada por la COSUDE y la Agencia de Cooperación de Austria. Todo el mundo está de acuerdo en que las regiones de montaña se encuentran entre las más sensibles a los efectos del cambio climático. El crecimiento demográfico, la urbanización y la construcción de ciertas infraestructuras perjudiciales para los ecosistemas aumentan la vulnerabilidad de las regiones montañosas ante los riesgos de desastre. De ahí la necesidad de incluir la mayor cantidad posible de actores en los esfuerzos de prevención, de conformidad con los compromisos asumidos en la Cumbre de Sendai, en 2015.

Vidas y medios de subsistencia más seguros en las montañas (PDF, Páginas 82, 6.5 MB, Inglés)