Una explotación minera responsable y sostenible


Un minero perfora una roca en busca de oro.
Un minero perfora una roca en busca de oro. © COSUDE SDC

En vista de la importancia adquirida por el sector minero informal a principios del siglo XXI, el Gobierno mongol, apoyado por la COSUDE, inició en 2005 un proyecto de explotación minera artesanal sostenible. El proyecto tiene por objeto oficializar y legalizar estas actividades, así como desarrollar las capacidades de los mineros.

Región/País Tema Período Presupuesto
Mongolia
Governance
Derechos humanos
Política del sector minero
Derechos humanos (incluidos los derechos de las mujeres)
01.01.2015 - 31.12.2019
CHF 6'265'000

A principios del siglo XXI, en Mongolia se desató una verdadera fiebre del oro. Por una parte, a raíz de la restructuración del Estado mongol, el país vivía una alta tasa de desempleo. Por otra, entre 1999 y 2002, hubo tres veranos secos consecutivos seguidos de inviernos inusualmente crudos (un tipo de clima conocido como «dzud») que causaron estragos en el ganado e hicieron que muchas personas que vivían del pastoreo pasaran a dedicarse a la extracción minera para garantizar sus medios de subsistencia. Con la tendencia al alza del precio del oro, a ellas se sumaron otras atraídas por este filón. El número de mineros ascendió rápidamente a 100.000 personas (dos tercios de ellas hombres y un tercio mujeres), el equivalente a aproximadamente un 20% de la mano de obra de las regiones rurales.

Percatándose de que la extracción artesanal de oro a pequeña escala y su impacto social y medioambiental se estaban volviendo incontrolables, los Gobiernos mongol y suizo decidieron iniciar en 2005 un proyecto de explotación minera artesanal sostenible (Sustainable Artisanal Mining Project, SAM).

Legalización y oficialización de las actividades mineras

El hecho de que 100.000 mineros informales excavaran la tierra sin ninguna consideración por el medio ambiente se convirtió rápidamente, a los ojos de muchos mongoles, en una amenaza para la naturaleza y las tradiciones rurales. Las familias de mineros, consideradas como grupos de criminales, fueron cada vez más objeto de discriminaciones, viéndose confiscar sus instrumentos de trabajo por inspectores del medio ambiente, que únicamente se los devuelven a cambio del pago de una cantidad determinada, o siendo víctimas de actos de violencia por parte de las compañías de seguridad de grandes compañías mineras. Mediante la introducción del concepto de extracción artesanal sostenible en el diálogo público y político, y abogando a favor de una extracción responsable y oficial del oro, la COSUDE ha contribuido a mitigar los conflictos.

En 2010, el Parlamento mongol, en consonancia con la defensa y promoción de los mineros del proyecto SAM, convirtió la regulación temporal de las actividades mineras a pequeña escala en un marco legal permanente, ofreciendo por primera vez seguridad jurídica a los mineros artesanales de Mongolia. Ahora, los mineros registrados cuentan con un sistema de seguridad social y pagan impuestos. Asimismo, gozan de derechos sobre la tierra que les permiten realizar inversiones más seguras y llevar a cabo mejoras tecnológicas u optimizar la seguridad en el lugar de trabajo. Todo ello ha supuesto un mejor estado general de salud, un menor número de accidentes, un aumento de la productividad y la seguridad de los medios de subsistencia. Por otra parte, dado que la asignación de tierras para la explotación minera va unida a la obligación de rehabilitar las zonas explotadas, la contaminación del agua y de la tierra se va reduciendo progresivamente.

Proponer alternativas al uso de mercurio

Uno de los principales problemas para el medio ambiente es la amalgamación, una técnica para extraer el oro del mineral en la que se utiliza el mercurio. Su costo poco elevado y su facilidad de uso han hecho que este método sea muy popular. No obstante, en 2008 el Estado mongol decretó repentinamente la prohibición del mercurio, lo cual supuso un gran reto para los mineros que se vieron ante la disyuntiva de perder su empleo o caer en la ilegalidad. El proyecto SAM, llevado a cabo en colaboración con el sector minero y las autoridades locales, ha desempeñado un papel decisivo e innovador al demostrar que es posible extraer el mineral sin usar mercurio. En este sentido, cabe mencionar que, con la ayuda de la COSUDE, se ha construido una fábrica piloto que no utiliza mercurio.

Fortalecimiento de las capacidades de los mineros

La oficialización de sus actividades ha llevado a los mineros a respetar las exigencias legales, sociales y medioambientales. Asimismo, se han visto obligados a desarrollar sus competencias organizativas, sus técnicas y sus prácticas en materia de seguridad laboral. El proyecto SAM ha permitido fortalecer las capacidades de los mineros, que por otra parte también han empezado a organizarse para reivindicar sus derechos.

El proyecto SAM trabaja, además, en la creación de una plataforma internacional para el intercambio de conocimientos en el ámbito de la extracción minera artesanal sostenible. Mediante el «International Knowledge Hub», mineros de todos los horizontes podrán dialogar, intercambiar sus experiencias y sus buenas prácticas, crear sinergias y buscar soluciones en común.

La explotación minera artesanal sostenible permite transformar los recursos minerales en medios de subsistencia para las poblaciones pobres y las futuras generaciones, sin tener consecuencias nocivas para el medio ambiente. Hasta la fecha, más de 7000 mineros se han beneficiado directamente del proyecto SAM.