ʺEn Monrovia nos enfrentamos a un tipo de crisis completamente nuevo.ʺ

Foto di Martin Weiersmüller.
Para el coordinador de emergencia Martin Weiersmüller, lo imprevisible del desarrollo de la epidemia de Ébola hace que la acción humanitaria sea esencial. © COSUDE

Martin Weiersmüller trabaja desde comienzos de octubre como coordinador de emergencia (Emergency Coordinator) en el seno de la Oficina de la Ayuda Humanitaria suiza en Monrovia, en Liberia. En esta entrevista nos da testimonio de la actuación de Suiza en el país para hacer frente a la epidemia de ébola así como de la gran motivación que albergan todos los colaboradores sobre el terreno.

Martin Weiersmüller, ¿cómo describiría usted la situación a la que se enfrenta a diario en Liberia?

La crisis del Ébola constituye un desafío particular. La Ayuda Humanitaria tiene una gran experiencia en acciones de emergencia tras catástrofes naturales como, p. ej., terremotos o tifones. Sin embargo, aquí en Monrovia nos enfrentamos a un tipo de crisis completamente nuevo. ¿Se va a estabilizar la situación en las próximas semana?, ¿va a mejorar? El desarrollo de la epidemia es impredecible. La comunidad internacional debe ayudar a la región a superar la situación con todas sus consecuencias. El Ébola puede combatirse de forma sostenible solo aquí, en África Occidental.

¿Qué valor añadido tiene la actuación de Suiza sobre el terreno?

Suiza tiene un compromiso de larga data en esta región. La oficina de Monrovia se abrió hace más de 10 años, lo que repercute en el buen anclaje no solo con las contrapartes gubernamentales (Ministerio de Sanidad y Ministerio de Agricultura) sino también con diferentes contrapartes multilaterales y ONG. Estos contactos posibilitan una implementación concreta y acertada de proyectos en los campos de acción definidos por nosotros para superar la crisis del Ébola: actividades relacionadas directamente con la epidemia (suministro de material médico, apoyo a las contrapartes en el cuidado de los pacientes, puesta a disposición de capacidad de transporte, etc.) y mantenimiento del sistema general de salud. No es posible que los pacientes mueran víctimas de la malaria o de otras enfermedades transmisibles solo porque los centros de salud suspenden su servicio.

¿Cómo reaccionan las contrapartes de la Ayuda Humanitaria suiza frente a la epidemia?, ¿cómo se lleva a cabo la coordinación de la ayuda en las emergencias?

A nivel operativo, la coordinación funciona relativamente bien. Distintos grupos de expertos dirigidos por la ONU coordinan a los diversos actores. Con este fin se creó a mediados de septiembre la UNMEER, la Misión de la ONU para la Respuesta de Emergencia al Ébola, encargada de reunir y coordinar a las diferentes contrapartes. La dificultad estriba en la gran fluctuación de personal. A menudo, el personal solo permanece sobre el terreno unas pocas semanas, por lo que las redes deben ser adaptadas continuamente.

¿No se está a veces tentado de abandonar ante la magnitud del desafío de la tarea y el número de pacientes a tratar?

Lo imprevisible de la situación y la continua presencia del Ébola (lavarse las manos y medirse la temperatura al entrar en cualquier edificios, etc.) no dejan lugar a dudas sobre la necesidad de seguir trabajando. Nuestro excelente equipo y la absoluta colaboración sobre todo también de los colaboradores locales refuerza la motivación para lograr resultados positivos. La oficina de la COSUDE no participa directamente en el cuidado de los pacientes, lo que reduce mucho la carga psíquica que supone el trabajo. A ello se añade el que las terribles imágenes de las personas que no eran admitidas en los centros de tratamiento y se desplomaban ya no son hoy en día una realidad. La ayuda coordinada muestra ya los primeros resultados, como, p. ej., la reducción de nuevos contagios en Lofa County, donde MSF Suiza, apoyado por la COSUDE, tiene un centro de tratamiento.