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Lucha contra la malaria: una especialidad suiza

Las cuestiones de índole sanitaria no deben considerarse de forma aislada. Tomemos como ejemplo el caso de la malaria: esta enfermedad está relacionada con factores no solo ambientales, sino también socio-económicos. Esto exige actuar en varios frentes a la vez. La COSUDE promueve las intervenciones intersectoriales en consonancia con los objetivos de la Agenda 2030, como lo demuestra la labor del equipo del Swiss Malaria Group.

Una mujer en primer plano camina con mosquiteras en las manos. Detrás de ella hay niños.

Prevenir y curar, ya sea mediante la distribución de mosquiteros, sigue siendo clave para luchar contra la malaria. © David O'Dwyer, Swiss Malaria Group

Dani trabajaba en una pequeña fábrica de alimentos en Eswatini. Su familia se había quedado en Mozambique y él iba a verla con frecuencia para llevarle el dinero que había ganado. Durante algunas semanas Dani no pudo ir a trabajar por problemas de salud. Como tantos otros compañeros suyos en Eswatini, había contraído la malaria.

En 2015 Eswatini logró erradicar casi totalmente la malaria. Las autoridades observaron que la migración laboral era una causa esencial de la enfermedad. La mayor parte de los casos de malaria importada es, en efecto, mozambiqueña (63%) y proviene de trabajadores que, como Dani, se ganan la vida en Eswatini para mantener a sus familias en Mozambique. Habiendo comprendido la causa, Suazilandia comenzó a identificar rápidamente los casos y a evitar la propagación de la malaria. La colaboración con comunidades locales y otros sectores, tales como el de la migración, reviste una importancia fundamental. Otros países con malaria endémica también comprendieron que es decisivo aplicar enfoques intersectoriales para combatir eficazmente la malaria. 

Más sectores y más intervenciones en la lucha contra la enfermedad

Es importante establecer vínculos intersectoriales a fin de respaldar los esfuerzos conjuntos y hacer frente a un problema abarcando todos los niveles. La colaboración multilateral se basa también en esta convicción para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030. La Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) trabaja en este sentido en varios frentes. La COSUDE fomenta la ejecución de programas enfocados en factores determinantes en materia de salud, tales como el agua, la contaminación atmosférica y climática o la migración. «Prevenir y curar la malaria, ya sea mediante la distribución de mosquiteros impregnados de insecticida o de fármacos, sigue siendo clave. Otros tipos de intervención, como la creación de redes de distribución o de tratamiento del agua, o las campañas de sensibilización adaptadas a los grupos de población en situación de riesgo, tienen también un impacto directo sobre la prevalencia de esta enfermedad», declara Olivier Praz de la División Programa Global Salud de la COSUDE.

Desde el punto de vista geográfico y demográfico, la malaria tiende a concentrarse cada vez más en grupos de población con características comunes (mismo contexto social, mismo tipo de trabajo o hábitos similares). Ciertas actividades laborales que, por ejemplo, hacen necesario que los trabajadores permanezcan fuera de casa por la noche, facilitan la exposición a los mosquitos y son, de este modo, un vector de la enfermedad. Por consiguiente, la colaboración con múltiples sectores y grupos de población significa establecer relaciones entre varios actores. La COSUDE forma parte, por ejemplo, del Swiss Malaria Group (SMG), organismo que reúne a todas las instituciones suizas activas a escala nacional e internacional en la lucha contra la malaria.

Una mujer está sentada en una cama con sus dos hijos. La cama está protegida por una mosquitera.
Las causas de esta enfermedad está relacionada con factores no solo ambientales, sino también socio-económicos. © Swiss TPH, Kramer Karen

Actores complementarios

Suiza es experta en la lucha contra la malaria y se compromete mediante la cooperación bilateral y multilateral, fomentando la colaboración entre la sociedad civil, el sector privado y la comunidad científica. Su competencia procede de la presencia sobre el terreno de instituciones de investigación, tales como el Swiss Tropical and Public Health Institute (Swiss TPH) y grandes empresas farmacéuticas como Novartis, Syngenta y Merck, que intervienen con el mismo fin.

Novartis contribuye a la lucha contra la malaria desde los años 90. En 2001 fue la primera empresa que proporcionó, sin obtener ganancias, tratamientos contra la malaria al sector público de los países endémicos. La empresa colabora con partners en Suiza y África para el abastecimiento de nuevos fármacos contra la malaria a las comunidades necesitadas donde falló el mercado y hubo poca inversión del sector privado en investigación y desarrollo. «Sabemos que no es posible erradicar la malaria sin un enfoque multisectorial que prevea, por ejemplo, la introducción de mosquiteros impregnados con insecticida, la detección y el seguimiento de los casos, así como otros tratamientos. No somos más que una pieza del rompecabezas al que también otros actores suizos, a través de su labor activa, contribuyen significativamente», señala Caroline Boulton, encargada del Programa Global Malaria de Novartis.

El Swiss TPH es, por ejemplo, otra pieza de este entramado que completa la labor desarrollada por gobiernos, ONG y el sector privado. Este organismo suizo no solamente aporta su experiencia científica y operativa, sino que también está presente sobre el terreno en Tanzania, Chad o Costa de Marfil. La prevención es una palabra clave. A modo de ejemplo: en Tanzania han sido distribuidos de 2002 a 2021 100 millones de mosquiteros impregnados con insecticida gracias a un programa del Swiss TPH. Asimismo, en 2021 la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó el uso generalizado de una vacuna contra la malaria, fruto de varias décadas de investigación y desarrollo, en cuya producción participó también el Swiss TPH a lo largo de toda la vía de desarrollo, desde el descubrimiento hasta los estudios preclínicos, pasando por las pruebas clínicas en estudios tempranos y tardíos con muchos colaboradores africanos. «A pasar de una eficacia limitada del 30% en casos graves de malaria, la vacuna contribuye de manera significativa a la salud pública ya que se trata de una enfermedad extremadamente frecuente con incidencias negativas en la vida de millones de niños y niñas en África», explicó Christian Lengeler, jefe de la Unidad de intervenciones sanitarias del Swiss TPH. El trabajo de equipo entre estos y otros actores llevó a Suiza a convertirse en un agente destacado a escala internacional en la lucha para erradicar esta enfermedad.

Cooperación internacional

La cooperación internacional (CI) de Suiza se basa en la Estrategia de Política Exterior (EPE) de la Confederación y persigue combatir la pobreza en los países en desarrollo y contribuir a su desarrollo sostenible. Con este fin, la CI si basa en tres pilares: la ayuda humanitaria, la cooperación al desarrollo y el fomento de la paz y la seguridad de las poblaciones afectadas. (Estrategia de cooperación internacional 2021–2024). La salud es un factor esencial del desarrollo; la acción de la COSUDE en el campo de la salud prioriza el fortalecimiento de los sistemas sanitarios, la lucha contra las enfermedades transmisibles y no transmisibles y la mejora de la salud sexual, reproductiva, materna, neonatal e infantil.